Triatlón de Invierno Valle de Ansó 2015


Publicado por Daniel Lanza García el 26/1/2015

Triatlón Blanco

Comenzó la temporada 2015, y debutamos en una nueva modalidad: el Triatlón de Invierno. El emplazamiento de la prueba se encontraba en el pueblo de Ansó, donde posteriormente se ascendía con la MTB hasta el circuito de esquí de fondo de Linza.

Durante los últimos meses no había nevado lo suficiente para poder entrenar el esquí de fondo. Solo pude entrenar unas 5 veces en la estación de Alto Campoo durante las Navidades, pero fue lo suficiente para defenderme en mi debut.

Salí el viernes por la tarde junto con mi compañero de equipo Carlos “Bocina”, y Fer del Ecosport. Cargamos el coche con más trastos de lo habitual, ya que aparte del material de bici había que llevar los esquís, bastones y botas.

Llegamos por la noche a la Casa Baretón, donde nos alojamos con más miembros del equipo Ecosport. Cenamos tranquilamente en familia y planeamos lo que íbamos a hacer al día siguiente. Nos informaron que había una competición de esquí de fondo por la mañana, con lo que decidimos subir al mediodía para poder conocer la situación actual del circuito.

A la mañana siguiente después de desayunar, subimos a la estación de Linza. El día era soleado, y la nieve recién caída de la última semana. Un día perfecto para retomar la técnica. Finalmente recorrí unos 7,5Km, los necesarios para no tener fatiga para el día de la prueba.

Entreno del día antes

Buen tiempo y buena nieve el día antes

Regresamos al hostal. Ducha y siesta para descansar.

A las 19h, llevamos el material del esquí de fondo donde se entregaban los dorsales. Introducimos las botas en una bolsa para que la organización subiera nuestro material a la estación de Linza. A continuación, volvimos al hostal para colocar el número a la bici y las pegatinas, y después atendimos a la reunión técnica de la prueba donde nos explicaron la normativa.

Al finalizar, regresamos al hostal y durante la cena celebramos el cumpleaños de Isa, miembra del Ecosport. No lo celebramos hasta muy tarde, ya que al día siguiente teníamos la prueba.

Madrugamos el domingo para desayunar a las 8h, ya que la prueba era a las 10am. Revisé el material por ultima vez y bajé con la bici hasta boxes. Introduje mi MTB sin problemas, y me entero de que la organización aplazó 30 minutos la salida debido a las placas de hielo en la calzada. En consecuencia, volvimos al hostal para no quedarnos fríos.

Con capitán Bocina representando a Aguaverde

Cuando quedaban 20 minutos, salimos otra vez del hostal y fuimos calentando hasta la zona de salida, ya que teníamos todo el material de la T1 preparado.

No quería dar todo en la carrera a pie. La competición era muy larga, con lo que había que regular para poder afrontar el ultimo sector de esquí de fondo con buenas sensaciones.

Comenzó la prueba y éramos unos 160 participantes. No empecé demasiado fuerte, preferí ir a un ritmo constante desde el principio, y poco a poco ir recogiendo a los triatletas fundidos.

Salida del Triatlón Valle de Ansó

No conocía el circuito, con lo que la primera vuelta fue un reconocimiento del terreno (subidas, bajadas, zonas empedradas…).

En las zonas de subida, iba más rápido que los triatletas que tenía a mi alrededor, ya que aumentaba la distancia con el paso de los metros. Sin embargo, en las zonas de bajada que se hacia sobre adoquines, me alcanzaban ya que preferí ir mas despacio para no tener ningún percance en los tobillos o en las rodillas.

Carrera a pie

En la segunda y tercera vuelta, no hubo muchas novedades. Yo seguía a mi ritmo, y así no forzar demasiado la máquina, ya que la prueba era muy dura y muy larga.

Llegué a la T1, y de momento las sensaciones en las piernas eran demasiado buenas. Efectué la transición tranquilo. Me calcé las zapatillas de la MTB con cuidado, me puse el casco, metí las zapatillas de correr en la bolsa de plástico de la organización, y finalmente me puse los guantes para empezar el segundo sector.

El comienzo de la bici era un falso llano. Tuve algunos problemas en seguir a dos triatletas, ya que iban con ruedas de 29”, mientras que las mías eran de 26”. No me preocupaba mucho, ya que cuando comenzase el ascenso, mi bici pesaba mucho menos, y era mucho más manejable que la de ellos.

Durante el primer falso llano, fui con un pequeño grupito de 3 personas. En las zonas de bajada, se ponía a tirar un chico que llevaba cubiertas lisas, mientras que yo en las zonas de subida me colocaba el primero. Poco a poco íbamos recogiendo a triatletas rezagados, y el grupo iba en aumento.

Llegamos al comienzo real del ascenso del puerto, y parece que en ese punto la gente tenía problemas en colaborar. Había muchísimo viento, y en ocasiones, al efectuar algún giro cerrado, venia una racha de viento tan fuerte que ponía en dificultades el equilibrio de la bici.

Aunque no tuviese sed, era obligatorio beber agua. Con el frío no tienes demasiada sed, pero había que beber para no deshidratarse.

Llegué al descansillo del puerto. Y alerta!! Placa de hielo que atravesaba toda la carretera con una anchura de casi un metro. Pues yo como soy un novato al que siempre va por asfalto en buenas condiciones, me fui al suelo como un campeón. Atravesé la placa despacio y dando pedaladas, con lo que la rueda de atrás se me fue y caí sobre el lado izquierdo. Con fortuna, caí sobre el hielo y no sobre el asfalto, con lo que solo me llevé el golpe y no un rasponazo de los que duelen. Me levanté con la ayuda de una voluntaria y de la Guardia Civil, y ambos me ayudaron a la hora de arrancar con un buen empujón para poder continuar.

Después de este pequeño accidente, continué con la carrera. No tenía mucho dolor, por lo que podía continuar perfectamente. El punto negativo fue que perdí a mi grupo, y que me tocaba subir los últimos kilómetros en solitario.

Esta vez iba ya con la lección aprendida, y con mucha concentración para no volver a cometer el mismo error.

La ultima parte del ascenso fue tranquilo, siempre siguiendo las huellas de los coches salvo un último tramo justo antes de llegar a Linza. Este tramo estaba completamente helado, con lo que dije: “Me bajo y paso este tramo andando, ya que no quiero caerme dos veces”.

Finalmente llegué a la T2, y la organización me recogió la bicicleta. Bajé hasta la localización de mis esquís señalizados con mi dorsal sobre una linda alfombra roja, casi como en Hollywood pero con un frío que pelaba.

Tenía un banco para sentarme y calzarme las botas de los esquís. Menudo lujo, el problema es que entraban ganas de seguir ahí sentado, pero había que continuar.

Una vez con las botas puestas, agarré los esquís y bastones, y efectué una parada en el avituallamiento para hidratarme y tomar algo sólido.

Con las energías renovadas, me até los esquís y comencé el último sector.

El primer tramo era cuesta abajo, con lo que el inicio no pintaba nada mal. Pues debido a una extraña sensación que tenía en las piernas y una falta de concentración, me dejé los piños como un campeón. ¡¡Alaa!!, me levanté y ¡¡a continuar!! Por lo menos aprendí en ese momento que la nieve estaba en unas perfectas condiciones para patinar: nieve durilla y rápida.

Al comenzar el primer tramo de ascenso con los esquís, notaba que las piernas no respondían bien. Hice el primer tramo despacio, pero con un ritmo continuado. Después de coronar el primer ascenso, había un pequeño tramo técnico de descenso con dos curvas cerradas con forma de S. Fui con mucho cuidado, ya que tenía miedo de poner el peso sobre una pierna y que ésta no respondiese. Finalmente, sobreviví a la prueba técnica con notable.

A continuación vino el peor momento de la carrera. Durante un tramo largo ascendente con poca pendiente y un paisaje lleno de árboles, los cuádriceps se me cargaban. Tuve que parar en varias ocasiones, ya que no podía mover las piernas. Al final, tuve que detenerme durante un par de minutos para estirar y relajar los músculos. Afortunadamente, los dolores no volvieron a parecer.

Poco a poco iba cogiendo más confianza, ya que veía que los cuádriceps respondían perfectamente a pesar del cansancio acumulado.

Esquí

Después de finalizar el descenso del bosque, tocaba enfrentarse una subida con alta pendiente. La nieve ya estaba muy machacada, y era difícil de patinar. La única solución era clavar los esquís en tijera y tirar para arriba.

Una vez coronada la subida, tocaba un rápido descenso hasta el nivel más bajo del circuito. En esta parte, se alcanzaba la velocidad máxima de descenso, con lo que había que meter cuña para tener controlada la velocidad.

Finalmente, hice el giro de 180º en el punto más bajo del circuito, y ya sólo me tocaba la última cuesta para finalizar la primera vuelta. Fue una subida bastante dura, ya que fue una subida con bastante viento de cara. Lo único bueno fue que teníamos un punto de avituallamiento al completar la vuelta, con lo que había que llegar para alimentarse.

Llegando a meta

Con una vuelta ya finalizada, era el momento de hacer balance y confirmar que estaba en perfectas condiciones de acabar la carrera.

Las dos últimas vueltas fueron bastante duras, ya que el cansancio de las piernas se iba acumulando. De todos modos, la clave estaba en ir tranquilo y con calma.

Finalicé en el puesto erótico de la clasificación (69), en una prueba que 119 participantes lograron terminar.

Al finalizar, la organización nos invitó a un rico caldo para entrar en calor, y además una buena comida de migas con txistorra. Por supuesto, repetí el plato :-)

Migas con txistorra al finalizar la prueba

Esta prueba me ha venido como anillo al dedo para el siguiente reto: Triatlón Blanco de Reinosa. Así que toca descansar y disfrutar de otra prueba en la tierruca!!

Un saludo y a seguir entrenando!!