Triatlón MD Peñíscola 2015


Publicado por Daniel Lanza García el 28/4/2015

Triatlón

¡Empezó la temporada de triatlón! La marea Aguaverde se desplazó hasta el Mediterráneo para participar en el Triatlón MD de Peñíscola. Éramos 15 integrantes que debutaban en un emplazamiento idóneo para celebrar un triatlón: agua sin mucho oleaje, calorcito, bici con toboganes, carrera a pie por tierra compacta al lado de la costa…

Llegué a Peñíscola el sábado al mediodía, justo a tiempo para conocer la zona y hacer todos los trámites necesarios para la prueba. En la recogida de dorsales, coincidí con algunos compañeros de batalla. Lo más impactante fue ver a Marieta y Juanvi con esa sonrisa de oreja a oreja después del robo de sus bicis. ¡Sois todo un ejemplo!

Una vez con la bolsa del participante en la mano (chip, camiseta, pegatinas, dorsal…), fui al hotel para preparar la bicicleta, ya que tenía que ser entregada el día antes de la prueba. Con todo ya preparado, me fui a boxes y sorprendentemente me encontré con Marcos Bardón con la cámara de fotos. ¡Vaya coincidencia! Después de charlar un rato, regresé al hotel para escuchar las charlas oficiales de la prueba con los compañeros del equipo.

Eran las 8pm, y teníamos que cenar lo antes posible para ir a dormir y descansar, ya que la salida estaba fijada a las 7:30am. Cené junto con Anrock, Trivi, Carlitos y Javier. Una buena cena de tres platos, ¡cómo tiene que ser!

Al día siguiente ya estaba desayunando a las 5am para hacer bien la digestión. Después de revisar todo el material, fui a boxes para dejar todo el material que faltaba (bolsa de herramientas, bidones, zapatillas de bici y running, calcetines, casco, gafas…). Quise dejar todo esto el día de la prueba para evitar posibles robos. Finalmente me puse el neopreno y directo a la salida para calentar.

Concentrado antes de la salida. Foto: Marcos Bardón

Saludo al fotógrafo Marcos

Sabía que en la natación estaba fuerte, con lo que me situé en primera línea de salida y lo más pegado posible a la izquierda para enfilar la primera boya. Los nervios empezaban a ir en aumento hasta que comenzó la carrera.

Los primeros 200m eran un poco complicados, ya que era una zona de muy poco calado debido a la acumulación de arena. Había que hacer una entrada dando saltos y sacando los pies del agua. Empecé demasiado fuerte, ya que quería alcanzar la primera boya lo antes posible para evitar la corriente en contra. De hecho, solo tenía 4 nadadores delante cuando efectué el primer giro.

Primera línea de salida y situado en el centro

Avanzando con la cabeza de carrera

Una vez fuera de la entrada a la bocana, mejoraron las condiciones de la natación. La corriente era a favor, y estuve nadando con un grupo de nadadores hasta alcanzar la playa. Fui muy cómodo con el grupo, no hubo ningún golpe y nos ayudábamos entre todos para alcanzar todas las boyas sin desviaciones.

Salí en la posición 16 del agua a un minuto de la cabeza. Me quité la parte superior del neopreno, el gorro y las gafas y fui corriendo por el pasillo que dirigía a boxes. Me quité el neopreno e hice una T1 sin complicaciones.

Llegada a la T1 limpiándome la arena. Foto: Marcos Bardón

El inicio de la bici era un poco complicado, ya que un tramo de 100m estaba en obras. La fresadora ya había quitado la capa de rodadura y las alcantarillas sobresalían, con lo que había que rodar con cien ojos.

El circuito de bici consistía en lo siguiente:

Comencé el circuito de las tres vueltas. En este momento, me encontraba con mucha gente alrededor. Se hacía difícil conservar las distancias del drafting, ya que el carril era estrecho. Siempre cuando dejabas el hueco suficiente con el de adelante, se metía alguien, y te hacia frenar. No me sentía cómodo, pero así estábamos todos en esa situación. De todos modos, era frustante ver como algunos les daba igual la normativa.

Finalizando la primera vuelta tuve un pequeño percance con la bici. Había una zona con dos resaltes en la calzada un poco peligrosos. Eran altos y estrechos, con lo que el bote de la bicicleta era considerable. En el segundo bote se soltó la bolsa de herramientas, con lo que tuve que parar y volver a colocarla. En total creo que perdí menos de dos minutos, pero la parte positiva era que perdí el grupito que tenía, y por lo menos podía pedalear con tranquilidad y despreocuparme de la distancia drafting.

Pasamos por el primer punto de avituallamiento. Como tenía comida sólida, decidí agarrar un bidón de isotónico. Comencé la segunda vuelta, y las piernas estaban respondiendo bien. Por tanto, decidí seguir con la misma intensidad. Soy adelantado por alguno, pero por lo menos ya no tenía que preocuparme por el drafting. Finalizamos la vuelta y esta vez pasé con cuidado la zona de resaltes para no repetir el mismo problema que en la primera vuelta.

Acoplado en la bici

Segundo paso por el puesto a avituallamientos. Esta vez tiro el bidón de isotónico y lo sustituyo por otro nuevo y fresco. Además, tomo una barrita y un gel para meter glucosa y energía al cuerpo. Solo quedaba una vuelta y seguimos rodando con buenas sensaciones. En esta vuelta había que ir con más cuidado, ya que había que adelantar a los triatletas que estaban en las últimas posiciones. Iban bien pegados a la derecha, con lo que no hubo ninguna incidencia.

Acabando la vuelta, adelanto a Marieta. Di todos los ánimos que pude. Se veía que estaba yendo muy bien con su bici “prestada”.

En ese momento, tenía que tomar el desvío para regresar a Peñiscola. Solo faltaban 15km y además el tramo era con pendiente favorable. Ideal para descansar y afrontar el último sector de la carrera.

Llegamos a Peñiscola, y en la T2 ya empiezo a escuchar ánimos de ¡Vamos Aguaverde! Mi T2 fue rápida, ya que solo tenía que colgar la bici, quitarme el casco y calzar las zapatillas.

Llegada a la T2. Foto: Clara

La carrera a pie era un circuito de ida y vuelta que había que hacer dos veces. En las cercanía a Peñíscola era sobre asfalto con considerables pendientes, mientras que el resto era sobre tierra compacta con algo de piedras. En resumidas cuentas, un sector a pie bastante duro.

Empiezo con un ritmo que quise mantener hasta el final 4’20”/km. Afrontamos las primeras subidas de fuerte pendiente. En una de ellas, me encuentro con Marquitos dando ánimos. Me dijo que estaba haciendo un carrerón, y que siguiera así. Había perdido la referencia de las posiciones, con lo que en el sector a pie empecé a realizar un conteo de los triatletas que regresaban a Peñíscola, y estaba en el puesto 37. Yo no me lo creía, pero solo estaba pensando en que tenía que mantener el mismo ritmo hasta el final.

Primera subida de la carrera a pie. Foto: Marcos Bardón

Alcancé el tramo sobre tierra compacta. Había mucha piedra suelta, con lo que había que tener cuidado para evitar una torcedura de tobillo. Hice giro de 180º y regreso a Peñíscola por el mismo camino.

Mi ritmo era bastante bueno. Nadie me había adelantado, y hasta incluso llegué a correr en el puesto 35. Empiezo a ver caras conocidas del equipo, y como es habitual, dando ánimos entre todos. Todo estaba yendo genial. Llegué al pueblo y estaba abarrotado de gente dando ánimos. Los pomponeros del Aguaverde se les oía de lejos, así que más no se puede pedir.

Giro de 180º en Peñíscola y tocaba repetir la misma vuelta. Seguimos manteniendo la misma intensidad, pero en el kilómetro 14 después de haber superado las dos subidas, noté que las piernas empezaban a flojear. Por tanto, tuve que bajar la intensidad. En ese momento, solo pensaba que iba a pasar unos 5km bastante difíciles.

Carrera a pie

Carrera a pie

Durante el tramo de tierra compacta, me adelanta mi compañero Chache. Él estaba yendo muy bien y se percató que bajé mucho el ritmo. Le dije que no se preocupara, que iba a sufrir pero que llegaba a meta.

Como excusa para descansar un poquito, hice una parada para echar un pis. De todos modos, veía que el panorama seguía igual, y que no había más remedio que sufrir hasta el final. Llegué como pude al giro, y solo quedaba el tramo de vuelta para llegar a meta.

Este último tramo me lo tomé con calma. Paraba en los puestos de avituallamiento para hidratarme y descansar. Iba despacio, y en este momento es cuando empiezo a ser adelantado con bastante frecuencia.

Apenas escucho los ánimos de los compañeros, ya que mi cabeza solo pensaba en sufrir y sufrir. Llegué al tramo del asfalto, y solo había que superar las subidas para terminar psicológicamente la carrera. Una vez superado, todavía ni me acuerdo de cómo lo hice, el tramo que faltaba era cuesta abajo y llano.

En ese último kilómetro y medio eché todo lo que me quedaba. Cada vez que veía el arco de meta las piernas iban a más, pero no tanto como yo quería.

¡Llegamos a meta y cruzamos en el puesto 62 con 4h41min!

Llegando a meta

Fin de la prueba

Mirando otra vez el tiempo porque no me lo creía!

Me salió una buena carrera con unos síntomas de que estoy en un momento de forma mejor que nunca. El único inconveniente fue que no pude mantener un ritmo intenso de carrera a pie desde el principio, pero que seguro que lo iré puliendo con el paso del tiempo.

Estuve esperando en la meta a la mayoría de los compañeros mientras me ponía las botas con los bocatas, melón, bebidas… que ofrecía la organización. Además, pasamos un excelente momento post-carrera con los compañeros Aguaverde compartiendo sensaciones y sufrimientos. Al final, estos son los momentos de las carreras que nunca se olvidan.

Mirando otra vez el tiempo porque no me lo creía!

La organización de la prueba fue excelente. Buen avituallamiento, y sobre todo, muchísimas gracias por el reportaje fotográfico y video. Entre ellos, a Marcos Mardón y su equipo que hicieron unas fotografías impresionantes.

Ahora toca semana de recuperación y a por la siguiente carrera.

A seguir entrenando!