Triatlón Valle de Buelna 2015


Publicado por Daniel Lanza García el 29/6/2015

Triatlón

Y llegó finalmente una de las fechas más esperadas del año. Era una carrera muy especial, ya que tenía ganas de volver a terminar por segunda vez esta prueba. ¡Qué buenos recuerdos aquel año en el 2009 cuando finalicé como pude y quedé campeón regional sub-23!

El año pasado pude haber hecho un buen resultado si no hubiese sido por la galerna, pero este año regresaba con mejor condición física y más triatlones de media distancia a las espaldas.

Empezó la jornada del sábado dejando las zapatillas para la T2 en Los Corrales de Buelna. Una vez con todo listo, puse rumbo a Comillas para comer el rico tupper de pasta de mamá. ¡Cómo se nota que he hecho visita en casa! :-)

Al finalizar el almuerzo, tocaba preparar la bici y dejar todo el material preparado para la T1. Dejé todo colocado y me puse el neopreno para efectuar un breve calentamiento. Esta vez no estuve en primera línea de salida, pero sabía que estaba bien colocado porque tenía delante a Correa y Rumayor, e iban a ir más rápido que yo.

¡Bocinazo y comenzó el Triatlón Valle de Buelna!

Entré con intensidad en el agua. Me lucí con algún delfín pero sin abusar, ya que subía las pulsaciones. Empecé con un ritmo intenso pero a su vez cómodo. El primer tramo hasta la primera boya era el más complicado. El mar no estaba en buenas condiciones debido al nordeste. El cuerpo se meneaba de lado a lado, y era difícil mantener la trayectoria. Constantemente había que estar mirando al frente para no hacer unos metros de más.

Llegué a la primera boya para efectuar el giro de izquierdas. En ese momento me di cuenta de que estaba encabezando un grupito de nadadores. Justo después de girar había que localizar la segunda boya, ya que las referencias no estaban muy claras. Levanté la cabeza, y fijé la nueva trayectoria. Esta vez la boya estaba muy cerca, con lo que en pocos minutos ya se dio alcance. Efectué el giro y establecí el nuevo rumbo a la playa de Comillas. El regreso fue mucho más cómodo, ya que se notaba que el impacto del oleaje era menor. Veo que el grupo se estaba desviando a la derecha, con lo que decido desviarme y establecer yo mismo la orientación hasta la linea de playa lo más recto posible.

Toqué arena con la mano derecha, me puse de pie y a continuación tomé una ola para aprovechar la corriente para llegar hasta la orilla. Salí tranquilo del agua, sin revolucionar mucho las pulsaciones. Giro en la arena y otra vez al agua para volver a completar la segunda vuelta.

Dando la primera vuelta de natación. Foto: Nuria GD

Se repetía la misma historia que en la primera vuelta. Lo único que pasaba por mi cabeza era terminar lo antes posible el tramo de la primera boya, ya que era el peor de todos. Me concentré y di brazadas con la mejor técnica posible.

¡Y fin! Llegué a la boya, giré y pensé…¿se ha movido? Me pareció que la segunda boya estaba más lejos que en la primera vuelta. Pues nada, a dar más brazadas y a seguir con el tema hasta llegar a la orilla.

¡Comenzó la T1! Había que recorrer más de medio kilómetro sobre arena seca hasta alcanzar el emplazamiento de boxes. La organización habilitó un pasillo para que pudiésemos pasar sin molestar a los turistas. Excelente idea porque al final ellos animaban a todos los triatletas. Alcancé las escaleras para salir de la playa y ahí estaba preparada la ansiada ducha. Aproveché para detenerme y quitarme todo el salitre del cuerpo. Localicé la bici y listo para dar pedales.

Saliendo del agua. Foto: OИA OИAЯI

Dándome una ducha. Foto: D objetivo foto

Noté buenas sensaciones en la bicicleta. Veía que las piernas respondían cuando tenía que afrontar algún repecho. Al salir del pueblo de Comillas, había que hidratarse, ya que la carrera iba a ser muy larga.

Apunto de subirme a la bici en la T1. Foto: Imanol Mujika

Estaba disfrutando del paisaje. No paraba de observar el color verde de los alrededores, tanto subiendo como bajando por los tramos rompepiernas hasta Cabezón de la Sal. Se nota que La Sierra tiene su encanto, pero no tiene nada que ver con la tierruca :-)

Unos kilómetros antes de Cabezón de la Sal, mi compañero Triker me alcanzó junto con otro grupito de triatletas en los que se encontraba Marcos Bardón. Ellos estaban yendo muy rápido en los tramos llanos y de descenso, con lo que les perdí de vista nada más entrar a Cabezón.

Ascenso hasta Cabezón de la Sal. Foto: Nuria GD

Descenso hasta Cabezón de la Sal

Veo el letrero del pueblo y ahí estaba mi primo animando. Le lancé un saludo y me acompañó hasta el alto de San Cipriano, donde teníamos el primer punto de avituallamiento. Aproveché para beber todo el agua de la botella que nos suministraron y así disponer de agua en mis bidones.

Empezó el descenso del puerto hasta llegar a Riocorvo. En ese momento me adelantaron Rumayor y Redondo. Hice el esfuerzo de seguirles, ya que no sé qué me ocurre en las bajadas pero no doy pedaladas. Conservamos la distancia de drafting, pero justo antes de llegar a Los Corrales veía que podía ir con un puntito más, con lo que les adelanté.

Cruzamos el pueblo de Los Corrales de Buelna. En ese momento era el turno de sobrepasar Arenas de Iguña en un falso llano hasta efectuar el giro de 180º. Antes de llegar al giro, Javi Hoz me adelanta. Estaba yendo a otro nivel de bici, con lo que no hice nada más que animarle. Unos minutos después llegué hasta el giro de 180º donde estaba el segundo puesto de avituallamiento. Nos ofrecían un bidón de sales. Agarré uno, chupito de isotónico y rumbo para el alto de Hijas. A pesar de ser el regreso con pendiente favorable, el viento era en contra, con lo que el regreso no se hizo muy cómodo.

Volví a pasar por segunda vez por el pueblo de Corrales para comenzar el ascenso del alto de Hijas. Solo quedaban 10 kilómetros, pero era el último alto del sector de ciclismo y podía pasar factura. Decidí subirlo con un ritmo cómodo y regulando.

Coronando el alto de Hijas. Foto: Nuria GD

Coronamos y ya la bici había finalizado. Solo quedaba regresar por tercera vez a Corrales con 5 kilómetros de descenso y llano. Durante este periodo, mi compañero de equipo Fer me adelanta, y entramos juntos a boxes para efectuar la T2.

La organización me cogió la bicicleta. Solo tenía que preocuparme de dejar el casco en la cesta y ponerme las zapatillas de correr.

Empecé corriendo con mi compañero Fer a un ritmo de 4’30”/km. Parecía que todo iba bien porque el corazón lo tenía a 160ppm, pero cuando crucé el puente los cuádriceps empezaron a saludar. Estaba recibiendo unos calambres debido al esfuerzo, con lo que cuando llegué al primer puesto de avituallamiento decidí parar unos segundos y recuperarme. Tomé un vaso de cocacola para meter un poco de azúcar al cuerpo y a los 30 segundos reanudé la marcha.

Iba con mucho miedo. El corazón estaba perfectamente para someterse a una prueba de estrés, pero el miedo a romper los cuádriceps me hizo controlar muchísimo el ritmo de carrera. Poco a poco mi compañero Fer se iba alejando, hasta que ya en la tercera vuelta le perdí totalmente de vista.

Completando la primera vuelta. Foto: Nuria GD

¡Bendito vecino con la manguera! El calor era insoportable, y un vecino local con su manguera del jardín nos disparaba para refrescarnos. Ese punto junto con el de la vuelta por la pista de atletismo eran claves para poder afrontar el calor de la carrera a pie.

Refrescándome con la manguera. Foto: Nuria GD

Refrescándome con la manguera. Foto: Nuria GD

Fresquito después del manguerazo. Foto: Pablo Gómez Sal

La cuarta y última vuelta se hizo bastante dura psicológicamente. Había mucha incertidumbre con el estado de mis cuádriceps. Era un querer pero no poder. De todos modos, raramente escuchabas un caso de un triatleta que haya podido hacer una buena carrera a pie.

Llegada a meta. Foto: D objetivo foto

Finalizamos mi segundo Triatlón Valle de Buelna con un tiempo de 5h03’26” en la posición 42. ¡Menos de 42 minutos con respecto a la edición del 2009!

Hice un excelente sector de natación y ciclismo. Sin embargo, existe mucho margen de mejora en el sector de la carrera a pie, pero todos sabemos que es mi talón de Aquiles.

Aguaverde hizo una excelente participación por equipos. Fer y Triker consiguieron bajar de 5h, y junto con mi tiempo logramos ocupar el 5º puesto de la clasificación.

Nada más acabar, fui como pude para “pedir la vez” en el fisio para un masaje de descarga, ya que la próxima semana tenemos nada menos que el Triatlón de La Bola del Mundo. Menos mal que me dejaron como nuevo y acabé rematando la jornada comiendo la parrillada junto con mis compañeros de equipo.

Parrillada con Aguaverde

Muy satisfecho del resultado. Ahora a recuperarse durante esta semana para afrontar el Triatlón de La Bola el próximo domingo 5 de julio.

Muchísimas gracias a todos los fotógrafos que nos ofrecen este recuerdo, en especial a Nuria GD, OИA OИAЯI, D objetivo foto, Pablo Gómez Sal e Imanol Mujika.