Triatlón Bola del Mundo 2015


Publicado por Daniel Lanza García el 7/7/2015

Triatlón

Punto y final a los objetivos de la temporada. Esta prueba la tenía marcada en el calendario, ya que iba a ser todo un reto en la montaña. Yo no tengo mucha experiencia con el Trail, pero la verdad es que tenía que estar ahí.

Tuve el problema de que después de dos meses comunicaron que se adelantaba la prueba, y lamentablemente iba a ser a la semana siguiente de Buelna. No hubo más remedio que pasar una semana de descanso y de recuperación, ya que las ganas de realizar esta prueba eran infinitas.

Tocó madrugón ya que la salida era a las 7:25am, por lo tanto hubo que poner el despertador a las 4am para desayunar y llegar al pueblo de Navacerrada antes de las 6. Mismo ritual de siempre: recogida de dorsales, preparar material y a boxes.

La escuadra Aguaverde estaba formada por Ramis en la edición larga, y Juanito, Tanito y yo en la corta. Compartimos los nervios antes del comienzo y nos deseamos mucha suerte.

Aguaverde en el Triatlón Bola del Mundo. Foto: Javi_tri

Primero salieron los de la edición larga a las 7am, y a continuación era nuestro turno. Me coloqué justo detrás de Chicharro, ya que sabía que eran buenos pies.

¡Pistoletazo de salida!

Chicharro y otro triatleta enfilaron la cabeza de carrera. Detrás de ellos estaba yo. Giré la primera boya en 3º posición, y poco a poco la cabeza se iba alejando. La natación estaba siendo muy cómoda. Embalse tranquilo, sin corrientes, temperatura del agua alta, ningún golpe…

Cuando alcancé la 2º boya, había que prestar mucha atención a la trayectoria. Había que localizar la boya del circuito corto para no hacer la del largo. Y así fue, tomé la trayectoria lo más recta posible. Cuando giramos, ya tenía que ir esquivando a los nadadores del circuito largo. Menos mal que no eran muchos y se les adelantaba rápido.

Completé la primera vuelta, y seguía en 3º posición junto con otro triatleta que estaba siguiendo mi estela. Finalizamos el sector de natación juntos, pero tomó algunos metros de ventaja para efectuar antes la T1.

Entrando a la T1. Foto: Conchip

Hice una transición sin prisas, ya que quise ponerme los calcetines para el resto de la carrera. Agarré la bici y comenzaba el etapón: del pueblo de Navacerra hasta Mataelpino para luego subir todo el puerto de Navacerrada y finalizar con La Bola del Mundo.

Salí del pueblo de Navacerrada, y justo antes de llegar a la nacional, Bea y TanTru estaban esperando para dar ánimos. ¡Ole ese madrugón para no perderse ningún detalle del evento!

Cuando llegué a Mataelpino, me alcanzaron dos triatletas. Uno de ellos era del Trinity Triatlón, con el que compartí todo el sector de ciclismo hasta La Bola. El otro triatleta se fue alejando en el ascenso, ya que subía a otro ritmo.

En ese momento, cuando iba junto con el del Trinity, nos cantaron que íbamos 5º y 6º respectivamente. Yo pensé en ese momento, menudo pro que soy :-)

Nos alcanzó otro triatleta que estaba subiendo con mucha cadencia. Yo no hice intento de seguirle, ya que veía que jugaba en otra liga. El del Trinity lo intentó, pero después de un minuto aflojó y se unió a mi rueda.

Llegué a la altitud 1700m, y fui alcanzado por un grupito de unas 4 personas. A este grupo sí había que seguirles, con lo que esta vez no quería perder la rueda. Finalmente fui yo el que marcó el ritmo de subida.

Subiendo Puerto de Navacerrada. Foto: Conchip

Crucé el punto de avituallamiento. Agarré un bidón para beberlo en el momento y llegar hidratado en los inicios de La Bola. Poco después, coroné el Puerto de Navacerrada en 6º posición, pero en ese momento comenzó la fiesta: los 3km de La Bola.

El primer giro nos advirtió por dónde nos estábamos metiendo: pavimento deteriorado de hormigón con piedrecitas. Cuando atravesé la barrera, veía al fondo una marea Aguaverde. Se localizaron en una de las rampas más duras para animar. Olé!! Era tan grande el esfuerzo que había que hacer en esa rampa que ni apenas podía levantar la cabeza para lanzar una sonrisa. Eso sí, los ánimos llegaron hasta el fondo. ¡Muchas gracias!

Dos ciclistas del grupo con el que ascendí tomaron ventaja. Los senderistas de la zona animaban constantemente. Eran conscientes que esto era un puerto serio. Tenía espacio suficiente para ocupar todo el pavimento de hormigón. Aproveché para ir haciendo zig-zag y bajar algún puntito la pendiente. ¡Y vaya pendientes!

T2. Foto: Conchip

Llegué como pude a Boxes. Dejamos la bicicleta en el puesto 10 de la clasificación. Agarré el bidón de la bici ya que la organización no ofrecía vasos de plástico. ¡Muy buena idea para no ensuciar el entorno!

Comenzamos el Trail por la cuerda. ¡Uy que nervios que soy un novato!

Empecé muy tranquilo, ya que no tengo muchas carreras de montaña a las espaldas, y sabía que iba a ser muy dura. No quería lesionarme, con lo que quería ir con mucho cuidado para no tropezar con ninguna piedra. En los dos primeros kilómetros me sentía genial. Estaba yendo despacio, controlando el pulso y con un ritmo constante hasta que había que comenzar a subir El Cerro de Villamarín. Era imposible subirlo a trote. Con lo que fui despacito y andando con mucha calma. Eso sí, la satisfacción de correr por la cuerda se veía reflejado en mi sonrisa de oreja a oreja.

Coroné y llegué al punto de avituallamiento. Dije que me rellenaran 1/3 del bidón con isotónico. Me lo tomé y a continuación me lo rellenaron al completo de agua. Continué la marcha. Tocaba un descenso para luego comenzar el ascenso hasta La Cabeza de Hierro. Este ascenso era mucho mas técnico. Eran grandes piedras en las que había que ir saltando de una en una. Era todo un juego de equilibrio y destreza. Finalmente, llegué a la cima para regresar a La Bola por el mismo camino.

En este punto de la carrera iba mas o menos en el puesto 14, y al ser un trayecto de vuelta, podía ver los corredores que tenía justo detrás de mi. Estaba muy sorprendido de la carrera que estaba haciendo, ya que veía que solo tenía pocos corredores cerca.

Seguí con el mismo plan del principio: ir con calma y disfrutar del entorno. Y así fue. Disfrutaba cada uno de los lados de la cuerda rodeada por las montañas de Segovia y Madrid.

Volví a cruzar el punto de avituallamiento, y solo quedaban 2,5km. Las piernas ya estaban cansadas, pero solo quedaba un último esfuerzo. En el último tramo me adelantaron un par de triatletas. Se notaba que tenían más experiencia con solo ver cómo descendían. Alcancé la rampa de hormigón de la Bola, y ya solo era hacer el último sprint para cruzar la línea de meta en el puesto 17.

Meta Triatlón Bola del Mundo. Foto: Bea

Más feliz que una perdiz al finalizar. Foto: Bea

¡Qué prueba tan espectacular! Sin lugar a dudas es la prueba en la que mas he disfrutado hasta ahora. Mira que he corrido carreras populares, duatlones, triatlones… pero esta sin lugar a dudas me ha enamorado. La dureza del ascenso de La Bola en bici es espectacular, y luego estar corriendo a más de 2000m de altura por la cuerda es un escenario inmejorable.

Por otro lado, impresionante a todos los pomponeros del Aguaverde. ¡Muchas gracias por el madrugón y apoyarnos! Se nota que esto es un gran club.

Ya toca un merecido descanso, ya que con Buelna y La Bola ya he tenido suficiente, ¿no crees? :-)

Un saludo.

Agradecimientos a Bea y Conchip por las fotografías.