Duatlón Santander 2016


Publicado por Daniel Lanza García el 20/3/2016

Duatlón

Parece mentira, pero se estaba retrasando el arranque de la temporada 2016. Una pequeña rotura de fibras en el gemelo y posteriormente una sobrecarga en la planta del pie me impidieron realizar los entrenamientos y competiciones con normalidad. Una pena, ya que me impidió participar en el campeonato de Madrid de triatlón de invierno de Ansó.

Reanudé los entrenamientos de carrera a pie hace como menos de 1 mes, así que asistía al duatlón de Santander con muchísimas dudas. No sabía cómo iban a responder las piernas, y sobre todo cómo iba a correr después de bajarme de la bici. De todos modos, me daba igual lo que sucediese. Siempre es un placer volver a casa en periodo de vacaciones y aprovechar la estancia con alguna competición para reencontrarme con viejos conocidos.

El día fue de perros. Lluvia y viento del este que iba a jugar un papel importante en la bici. Pero sinceramente, ¡estaba emocionado de correr con lluvia! El tiempo se vuelve muy monótono en Madrid. Todos los días son fríos, secos y soleados. Así que deseaba volver a correr sobre la llovizna cántabra.

Recogida rápida de los dorsales y encontronazo con Fede. Mientras estaba esperando la cola, se subió al escenario para darme un abrazo. Con el dorsal ya en la mano, me dirigí al coche para ir preparando las cosas y no calarme. Cuando se acercaba la hora de salida, un trote ligero alrededor del estadio del Racing y posteriormente rumbo a boxes para dejar el material.

Saludo con Juan

En la salida con Pablo y Fer

La espera en la entrada a boxes se estaba haciendo larga. El frío y la lluvia estaban tomando cada vez más importancia. Las manos se quedaban heladas, y la cola avanzaba despacio. Cuando superé el paso de los jueces, dejé inmediatamente la bici en el puesto asignado, ya que la tenía preparada con las zapatillas y las gomas. Posteriormente, entré al Palacio de Deportes para estirar, y esperar algunos minutos antes de salir a calentar.

Rumbo a meta y a tomar posiciones.

Salida rápida sobre nuevo circuito en la carrera, el Parque de las Llamas.

Un gran acierto el cambio, ya que la carrera a pie sobre la S-20 se hacía muy larga y pesada. Sin embargo, con el suelo húmedo, había zonas peligrosas, sobre todo en las zonas pintadas debido a la falta de agarre.

Como es habitual, los duatletas en la salida salieron como pollos sin cabeza. Miré el Garmin y estábamos rodando a 3’20”/km, por lo que inmediatamente reduje porque sabía que a ese ritmo no iba a ningún lado.

Una vez superado el primer kilómetro, Juan, Pablo y yo formamos un grupo sólido que avanzaba progresivamente adelantando posiciones. En dirección a meta, la carrera se hacía un poco más difícil, ya que el viento lo teníamos de cara. Sin embargo, nos arrimábamos lo máximo posible para seguir progresando.

1º vuelta de la carrera a pie

Antes de completar la primera vuelta, me puse a marcar el ritmo, ya que tenía sensaciones de que podía volver a efectuar otra vuelta manteniendo la misma intensidad. Fui avanzando progresivamente, pero nadie pudo seguir mi estela. Mi objetivo era intentar llegar lo más adelante posible para comenzar la bici con un buen grupo de bici.

Los kilómetros iban pasando, y notaba que las piernas empezaban a flojear a partir del kilómetro 4. Había que hacer un último esfuerzo, e intentar subirse a la bici lo antes posible para pillar un buen grupo.

El ritmo de carrera fue sorprendente. No me puedo quejar. Efectué los 5km en poco más de 18 minutos (3’40”/km).

Llegando a la T1

Llegada a la T1 y la transición fue rápida. Giro del dorsal, fuera zapatillas mientas me abrochaba el casco y listo para salir a rodar.

Inmediatamente formamos un grupo de bici formado por Javier Loroño, Juan Ramón González, un corredor del Triflavi y yo. Acordamos entre todos hacer relevos cortos y progresivos, y la verdad que fue todo un éxito. Cada uno aportaba su granito de arena, y no teníamos a los míticos lapas que no dan ningún relevo.

Giro bici en una de las vueltas

Giro bici en una de las vueltas

Giro bici en una de las vueltas

Rodábamos muy rápido, e inmediatamente dimos alcance a Chano (Buelna), Poo (Bender) y a otros duatletas más por el camino. Sin embargo, cuando comenzamos la vuelta 4, solo estábamos Chano, Loroño, González y yo. Entre los 4 hicimos una excelente coordinación. Dábamos relevos de 5 segundos cada uno, y rotando progresivamente. Es decir, un relevo circular recogido por los libros de ciclismo.

Disfruté como nunca. Quizás ha sido una de las carreras de bici con drafting más divertidas que he corrido hasta ahora. Es un lujo correr así, y no en un grupo multitudinario que solo tiran cuatro personas contadas.

Se acercaba la T2, y en realidad todos íbamos un poco cansados, ya que fueron unos relevos intensos con poco descanso. Llegué a boxes con la incertidumbre de cómo iba a afrontar los últimos 2,5km. Dejé tanto la bici como el casco, y me calcé las zapatillas caladas para afrontar el último sector.

Llegando a la T2

Y llegó lo que me esperaba, avisos debido al esfuerzo al bajarme de la bici. El gemelo izquierdo estaba haciendo señales de que corriese con cuidado, ya que daba indicios de subida de bola. Trataba de pisar lo más suave posible, y en algunas zancadas intentar estirar el gemelo. Poco a poco se reducían las señales, y a partir del kilómetro 1 pude correr de forma natural.

Las sensaciones no eran nada malas. Es verdad que se notaba el cansancio acumulado de los dos sectores anteriores. Sin embargo, mantuve un ritmo intenso pero sufriendo en cada zancada.

Este sector se hizo duro, ya que corría en solitario. No tenía a nadie con el que tirar, y esos son los momentos en los que te hace falta tener a alguien para que te ayude a empujar.

Finalmente, llegué a meta en el puesto 41 de 141 participantes. Nada mal sabiendo que el duatlón no es mi especialidad.

Llegando a la meta

Los 4 jinetes de la bici

Disfruté como nunca corriendo en casa. Me quedo con el reencuentro con los viejos conocidos y el sector de bici que hicimos Chano, Loroño, González y yo. Disipé las dudas de cómo me iba a encontrar después de las lesiones, ya que estuve los meses de enero y febrero si ponerme las zapatillas, y la verdad que no me fue nada mal.

Ahora, la próxima carrera en mente será el Trail de Costa Quebrada junto con Pablo Ibarguren. Tengo unas ganas increíbles de correr por primera vez dicha carrera, y sobre todo, correr sobre el verde donde crecí.

¡Ahora a por la siguiente!