Triatlón Valle de Buelna 2016


Publicado por Daniel Lanza García el 21/8/2016

Triatlón

¡Ya son 3 ediciones del triatlón Valle de Buelna finalizadas! Parezco ya un veterano, pero de momento no me canso de este deporte.

Llegaba a Buelna en un año un poco complicado (lesiones, pocas competiciones…). Iba sin haber entrenado lo adecuado para un medio ironman, así que mi objetivo era participar, disfrutar y competir de la mejor forma posible. Tenía asumido que iba a sufrir en la carrera a pie, principalmente en los últimos kilómetros.

La carrera cambió radicalmente con respecto a las ediciones anteriores. Principalmente por:

Esto era igual para todos, así que no había excusas.

Primero visitamos Corrales de Buelna para la recogida de dorsales, y así depositar el material de la T2. Únicamente dejé las zapatillas y los calcetines. Con todo listo, me desplacé a La Población, que era el sitio donde iba a comenzar la carrera.

Primero, dejé preparada la bici con las zapatillas. Los bidones, el casco y las gafas los iba a dejar más adelante para evitar robos y que la bebida se calentase. Una vez dejado todo listo, me comí un buen platado de macarrones para poder hacer bien la digestión, y no ir con el estómago cargado durante la carrera.

Falta poco para la prueba, así que salí a trotar unos 10 minutos para activar los músculos, y así no llevarme una sorpresa durante la carrera. Ya he tenido suficientes problemas durante este año con los dos gemelos, así que no quería más disgustos. A continuación, me dirigí al coche y agarré tanto el neopreno como todo el material que antes no había dejado en boxes (Bidones, casco y gafas). Una vez con todo colocado, me dirigí al embalse para hacer un breve calentamiento de natación.

Mira que había piedras en la playa artificial del embalse. Menos mal que nos comunicaron que la salida iba a efectuarse desde el agua, porque sino, más de uno podría haberse llevado un buen susto. Llamada en la cámara de llamadas para efectuar unas breves indicaciones y efectuar el pitido de comienzo de carrera.

El sector de natación era un triángulo de boyas en el que había que efectuar dos vueltas. No quise empezar demasiado fuerte, sino nadar con un ritmo constante y sólido.

Había un fuerte viento del Este, por lo que el agua del embalse estaba bastante agitada. Sobre todo desde la 1º a la 2º boya, ya que parecía que nadábamos a contracorriente. Parecía que más de uno se iba a pensar que el cambio de la playa del Comillas al embalse iba a ser mucho más fácil, pero la realidad fue que no. El viento complicó la natación en algunos tramos.

Apunto de completar la primera vuelta de natación

Otro punto a destacar fue el tramo de la 2º a la 3º boya, justo en el último tramo para completar la vuelta. Debido al fuerte viento del Este, había una corriente longitudinal en el embalse. No había que nadar directamente a la 3º boya, sino un poco más a la derecha para ir lo más recto posible. Por lo tanto, no dudé en abandonar la estela que tenía en frente porque se veía claramente que se iban a desviar de la trayectoria. Noté que los nadadores que tenía detrás me estaban siguiendo. No sé si era porque solo tomaban mi referencia o porque también se dieron cuenta de la corriente.

Saliendo del agua. Foto de Parando el Crono

Efectuando la T1

Salimos del agua con el 30º mejor parcial. Salí con cuidado para no llevarme una sorpresa con las piedras. Localicé la bici sin problemas. Me quité el neopreno lo más rápido posible, y cuando me abroché el casco saqué la bicicleta para empezar a rodar.

El aire pegaba bastante fuerte, por lo que había que agarrar con fuerza el manillar para no perder el equilibrio. Poco a poco iba cogiendo cadencia y ritmo, pero se hacía complicado ya que el viento pegaba tanto de cara como de lateral, y en ocasiones había que hacer mucho esfuerzo para mantener la misma velocidad. Por tanto, estuve vigilando la potencia para mantenerla a 250 Watts.

Pasé el pueblo de Corconte, frontera para pasar de Cantabria a Castilla y León. El estado de la carretera era bastante malo. Asfalto muy agrietado y con varios boquetes. La bici botaba bastante, y había que estar controlando por dónde rodaba la rueda. De hecho, justo cuando alcancé la N-623 escuché por detrás como un triatleta se iba al suelo. Sospecho que igual metió la rueda en alguna grieta y perdió el equilibrio.

Antes de llegar a Requejo. Foto de Luelos

Pasando el pueblo de Requejo

Continuamos la marcha, y fui rodeando el embalse del Ebro. ¡Qué vistas tan maravillosas 😍 ! Montañas, agua y verde en un mismo paisaje. Además, cada vez que cruzaba los pueblos de la carretera CA-730, los vecinos estaban en la carretera animando a todos los triatletas.

Llegué a Requejo pasando el primer avituallamiento de bici. Tomé un bidón de isotónico para echar un trago e inmediatamente lo tiré lo más cerca posible del puesto. Me hidraté para comenzar lo mejor posible el sector de descenso hasta alcanzar los Corrales Buelna.

No quise implicarme demasiado, ya que la carretera no estaba en unas buenas condiciones, y fácilmente podría haberme llevado un susto. No era momento de echar carreras, por lo que había que bajar lo más rápido posible pero tomando las precauciones necesarias.

Acoplado en el tramo de descenso. Foto de Parando el Crono

El descenso era precioso. Macizos rocosos que teníamos que bordear por los trazados de la carretera nacional antigua para subir a Reinosa. Los giros lo tomé con cuidado, pero intentando no bajar cadencia de pedaleo.

Llegué hasta el pueblo de Corrales de Buelna. En esta ocasión, no se tenía que atravesar el centro urbano, sino que se continuaba por la carretera de circunvalación. A falta de los últimos kilómetros, decidí bajar la intensidad. De este modo, relajé un poco las piernas para afrontar lo mejor posible el sector a pie.

Llegando a la T2

¡Qué maravilla! Como es habitual, en la T2 nos recogían la bicicleta. Únicamente teníamos que localizar nuestro puesto en los boxes para efectuar la transición. Mi puesto lo encontré sin problemas. Por tanto, me quité tanto el casco y las gafas para ponerme los calcetines y las zapatillas.

Empecé a trotar, y noté que las piernas no iban nada mal. Así que me pongo a rodar cómodamente.

Este año el circuito eran 4 vueltas, donde cada una de ellas era un tramo de ida y vuelta. En esta ocasión, se podía ver las caras de todos los participantes y tomar referencias. No como en el año pasado que era un trazado circular y en ocasiones unos giros ratoneros que podían llevar a salirse del circuito de carrera sin darse cuenta.

Foto de Luelos

Completando la 1º vuelta de la carrera a pie

Completando la 2º vuelta de la carrera a pie

Tanto en la primera como en la segunda vuelta, iba corriendo junto con la cabeza de carrera del sector femenino. Estefanía estuvo corriendo detrás de mí durante las dos primeras vueltas. Sin embargo, debido a que la 2º chica estaba recortando, decidió aumentar un poco el ritmo, por lo que se fue escapando ligeramente.

Mis piernas ya se estaban resintiendo, y pasé de correr los primeros 14 kilómetros de 4’20”/km a alrededor de 5’/km. Notaba que no estaba muy bien corriendo, y que la última vuelta se me iba a hacer muy larga. En todos los puestos de avituallamiento me paraba para beber tanto un vaso de agua como de Coca-Cola. Cada vez costaba más arrancar, pero solo había que pensar que la carrera estaba ya casi hecha.

Esto fue debido a la falta de entrenamiento en la carrera a pie. Si hubiese podido haber corrido más en los 2 últimos meses, podría haber hecho una buena carrera, pero ya sabíamos de antemano que esto no iba a suceder.

Haciendo un último esfuerzo y sufriendo en los últimos kilómetros, logré cruar la línea de meta con un tiempo de 4h41’56” en la posición 76. Muy satisfecho de volver a cruzar la línea de meta en una prueba tan bien organizada.

Llegada a meta

Es un lujo volver a Cantabria y competir en el triatlón Valle de Buelna. En muy pocas carreras, por no decir en casi ninguna, se puede ver una implicación tan grande de un pueblo y de la organización en un medio Ironman. No me arrepiento de participar y volver cada año que puedo a correr en este sitio.

Ahora es turno de disfrutar y descansar durante esta semana de unas merecidas vacaciones en casa.

Agradecimientos a Parando el Crono y Luelos por las fotografías, y a iFomo Press por el vídeo resumen.

Hasta la próxima.